Durante su fabricación y uso, las piezas metálicas de un arma adquieren pequeñas irregularidades, desgastes e imperfecciones. Estas características microscópicas pueden transferirse a los elementos que entran en contacto con el arma durante el disparo, generando marcas de gran interés para el análisis balístico.
Las marcas pueden clasificarse en características de clase e individuales. Las características de clase son aquellas compartidas por armas del mismo modelo o diseño, como el número y dirección de las estrías del cañón. En cambio, las características individuales son producto de imperfecciones únicas que diferencian un arma de otra.
Estas huellas pueden observarse en casquillos, proyectiles y otros elementos relacionados con el disparo. La combinación de múltiples marcas permite establecer asociaciones entre un indicio y un arma específica con un alto nivel de confiabilidad.
El estudio comparativo de estas señales constituye una de las bases de la identificación balística. Cada marca representa una huella mecánica que refleja las particularidades de las superficies internas del arma que la produjo.