Cuando un proyectil atraviesa una superficie, puede producir un orificio de entrada, uno de salida o ambos. La observación de estas perforaciones permite identificar la dirección general del desplazamiento del proyectil y comprender mejor la dinámica del impacto.
Por lo general, el orificio de entrada presenta bordes más definidos y un diámetro cercano al del proyectil. En muchos materiales, también puede observarse un anillo de limpieza formado por residuos que el proyectil arrastra durante su recorrido. Estas características suelen originarse en el momento en que el proyectil penetra la superficie.
El orificio de salida, cuando existe, suele mostrar bordes más irregulares debido a la forma en que el material es desplazado hacia el exterior. Sin embargo, las características de entrada y salida pueden variar considerablemente según el tipo de superficie, la velocidad del proyectil y el ángulo de impacto.
El análisis conjunto de estos orificios ayuda a reconstruir la dirección del disparo y a interpretar la interacción entre el proyectil y el material impactado.