La distancia de disparo se refiere al espacio existente entre la boca del cañón y la superficie impactada en el momento en que se efectúa el disparo. Determinar esta distancia es importante porque influye directamente en los efectos y rastros que pueden observarse alrededor del punto de impacto.
Además del proyectil, un disparo expulsa gases, partículas de pólvora, humo y otros residuos. La distribución de estos elementos varía según la distancia recorrida antes de alcanzar el objetivo. Cuanto más cerca se encuentre el blanco, mayor será la posibilidad de que algunos de estos residuos lleguen a depositarse sobre la superficie impactada.
Entre los principales indicadores balísticos se encuentran los efectos producidos por gases calientes, residuos de pólvora y depósitos de humo. La presencia, ausencia o distribución de estos rastros puede aportar información útil sobre las condiciones en que ocurrió el disparo.
El análisis de estos indicadores debe realizarse de forma conjunta, considerando las características del arma, la munición utilizada y la superficie afectada para obtener interpretaciones adecuadas.