Un arma de fuego es un dispositivo diseñado para lanzar uno o varios proyectiles mediante la fuerza generada por la combustión de una carga propulsora. Su funcionamiento depende de la transformación de energía química en energía mecánica, permitiendo impulsar el proyectil a gran velocidad a través del cañón.
Las armas de fuego pueden variar en tamaño, diseño y propósito, pero todas comparten elementos esenciales para producir el disparo. El conocimiento de estos elementos es fundamental para comprender cómo se generan las evidencias balísticas.
La munición es el conjunto de componentes que hacen posible el disparo. De forma general, está integrada por el proyectil, el casquillo, la carga propulsora y el fulminante. Cada uno cumple una función específica dentro del proceso de disparo.
La relación entre el arma y la munición es inseparable, ya que ambos elementos deben ser compatibles para funcionar correctamente. Comprender esta interacción permite entender los fenómenos balísticos que serán estudiados en las siguientes clases.