Las armas de fuego pueden clasificarse según distintos criterios, siendo uno de los más utilizados el relacionado con su tamaño y forma de empleo. Las armas cortas están diseñadas para ser utilizadas con una sola mano, como las pistolas y los revólveres. Por su parte, las armas largas requieren generalmente el apoyo de ambas manos y del hombro, como los rifles y las escopetas.
Otra clasificación importante considera el tipo de cañón. Las armas de cañón rayado poseen estrías internas que imprimen rotación al proyectil, favoreciendo su estabilidad durante el vuelo. En cambio, las armas de cañón liso carecen de estas estrías y suelen emplearse para disparar múltiples perdigones o proyectiles especiales.
También pueden clasificarse según su sistema de funcionamiento en armas de repetición, semiautomáticas y automáticas. Cada sistema determina la forma en que los cartuchos son cargados y disparados.
Conocer estas clasificaciones facilita la identificación básica de las armas y permite comprender mejor sus características operativas y balísticas.