El cartucho es la unidad completa de munición utilizada en la mayoría de las armas de fuego modernas. Su diseño integra en una sola pieza todos los elementos necesarios para producir el disparo, permitiendo una carga rápida y segura del arma.
El proyectil es la parte destinada a abandonar el cañón y dirigirse hacia el objetivo. El casquillo funciona como contenedor de los demás componentes y mantiene su correcta disposición. La carga propulsora, generalmente compuesta por pólvora, genera los gases que impulsan el proyectil a gran velocidad. Por su parte, el fulminante contiene una sustancia sensible al impacto que inicia la combustión de la carga propulsora.
Los cartuchos pueden diferenciarse por su calibre, dimensiones y tipo de proyectil. Estas características influyen directamente en el comportamiento del disparo y en las evidencias que pueden encontrarse posteriormente.
El estudio detallado del cartucho es esencial porque cada uno de sus componentes puede aportar información valiosa para comprender cómo se produjo un hecho relacionado con armas de fuego.