La balística interior estudia los fenómenos que ocurren desde la activación del cartucho hasta el momento en que el proyectil abandona la boca del cañón. Su análisis se centra en los cambios de presión, temperatura y movimiento generados dentro del arma durante el disparo.
Cuando la carga propulsora se quema, se producen gases que aumentan rápidamente la presión en la recámara. Esta presión es la responsable de acelerar el proyectil a lo largo del cañón, permitiéndole alcanzar velocidades elevadas antes de salir al exterior.
Durante este recorrido intervienen factores como la cantidad y tipo de pólvora, la longitud del cañón, el peso del proyectil y la resistencia que este encuentra al desplazarse. Pequeñas variaciones en estos elementos pueden modificar significativamente el comportamiento del disparo.
La balística interior también estudia fenómenos como el retroceso del arma y la expansión de los gases. Comprender estos procesos permite explicar cómo se genera la energía necesaria para el disparo y cómo influyen las características del arma y la munición en su desempeño.