La balística exterior estudia el comportamiento del proyectil desde el instante en que abandona la boca del cañón hasta que impacta un objeto o pierde completamente su energía. Durante esta fase, el proyectil se desplaza a través del aire y es influenciado por diversos factores físicos.
La gravedad actúa constantemente sobre el proyectil, provocando que su trayectoria no sea completamente recta. Al mismo tiempo, la resistencia del aire reduce progresivamente su velocidad y energía. Estos fenómenos explican por qué un proyectil cambia de posición y velocidad a medida que aumenta la distancia recorrida.
En proyectiles disparados por armas de cañón rayado, la rotación generada por las estrías contribuye a mantener la estabilidad durante el vuelo. Una mayor estabilidad favorece trayectorias más predecibles y precisas.
La velocidad inicial, el peso, la forma y las dimensiones del proyectil también influyen en su desplazamiento. El análisis de estos factores permite comprender cómo viaja un proyectil en el espacio y por qué su comportamiento puede variar entre diferentes disparos y municiones.