La balística terminal estudia lo que ocurre cuando el proyectil impacta un objetivo y transfiere su energía al material alcanzado. Esta rama analiza las consecuencias físicas del impacto y los cambios producidos en el blanco después de la colisión.
La cantidad de energía que transporta el proyectil influye directamente en los efectos que puede generar. Sin embargo, el resultado final también depende de factores como la velocidad, la forma del proyectil, el ángulo de impacto y las características del material afectado.
Cuando un proyectil impacta una superficie, puede penetrar, deformarse, fragmentarse o incluso rebotar. Cada una de estas posibilidades produce evidencias distintas que pueden ser analizadas posteriormente. La interacción entre el proyectil y el blanco deja señales que permiten comprender mejor la dinámica del impacto.
En materiales como madera, metal, vidrio o tejidos biológicos, los efectos pueden variar considerablemente. El estudio de estas alteraciones ayuda a interpretar cómo ocurrió el impacto y cuáles fueron las condiciones físicas presentes en el momento del hecho.