El fotógrafo forense debe poseer conocimientos tanto técnicos como legales. No basta con saber utilizar una cámara; también es necesario comprender procedimientos criminalísticos, preservación de evidencia y normas jurídicas relacionadas con la prueba pericial. Una fotografía incorrectamente obtenida puede perder validez dentro de un proceso judicial.
La ética profesional es igualmente importante. El fotógrafo forense trabaja frecuentemente en situaciones delicadas relacionadas con víctimas, cadáveres o hechos violentos. Por ello, debe actuar con respeto, profesionalismo y confidencialidad, evitando difusión indebida o uso inapropiado de las imágenes obtenidas.