El trabajo del fotógrafo forense consiste en documentar de manera sistemática todo lo relacionado con un hecho investigado. Esto incluye escenas del crimen, accidentes de tránsito, incendios, cadáveres, lesiones, armas, huellas, documentos, objetos y cualquier indicio relevante. Las fotografías obtenidas pueden ser utilizadas posteriormente para análisis periciales, reconstrucciones de hechos, informes técnicos y presentaciones ante tribunales.
Uno de los principios más importantes de la fotografía forense es la objetividad. El fotógrafo no debe alterar, modificar ni interpretar la escena. Su función consiste únicamente en registrar los hechos tal como se encuentran en el momento de la inspección. Por esta razón, la fotografía forense debe realizarse siguiendo procedimientos estrictos que garanticen autenticidad y confiabilidad.